
Foto: Laura Amorena (www.flickr.com/photos/lauamore)
Texo: El de siempre.
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Si llegara a cualquier hora
el iceberg de la media noche
y no pasara de mí,
haría, no un muñeco de nieve,
sino una muñeca muy hospitalaria y gentil,
(si tuviera la materia prima).
El abominable hombre
me palmearía la espalda
con su zarpa gélida y cómplice,
sacudiéndose del pelaje punk
los cristales de hielo.
Si una guerra fría me envolviera,
haciendo las paces conmigo
y me llevara a patinar
sobre aguas turbulentas
deliciosamente congeladas...
Un glaciar cualquiera,
sin pretensión alguna,
de deshielos espectaculares
me haría;
un lugar con vista al polo,
si este calentamiento global no lo amenazara.
Dejaría de mirar la heladera
como habitación posible,
ya no insitiría en vano con las cubeteras
ni alucinaría con osos polares.
Si fuera posible
en medio de esta pesadilla
el sueño feliz del iglú propio...
Ganas de ser esquimal
para dejarme estar
sin nostalgias de playas o montañas,
contemplando la gloria de la aurora boreal.
el iceberg de la media noche
y no pasara de mí,
haría, no un muñeco de nieve,
sino una muñeca muy hospitalaria y gentil,
(si tuviera la materia prima).
El abominable hombre
me palmearía la espalda
con su zarpa gélida y cómplice,
sacudiéndose del pelaje punk
los cristales de hielo.
Si una guerra fría me envolviera,
haciendo las paces conmigo
y me llevara a patinar
sobre aguas turbulentas
deliciosamente congeladas...
Un glaciar cualquiera,
sin pretensión alguna,
de deshielos espectaculares
me haría;
un lugar con vista al polo,
si este calentamiento global no lo amenazara.
Dejaría de mirar la heladera
como habitación posible,
ya no insitiría en vano con las cubeteras
ni alucinaría con osos polares.
Si fuera posible
en medio de esta pesadilla
el sueño feliz del iglú propio...
Ganas de ser esquimal
para dejarme estar
sin nostalgias de playas o montañas,
contemplando la gloria de la aurora boreal.
