martes, marzo 20, 2007

Buenos Aires



Ahora entiendo Por qué te quieren tanto. Barrio que escuchaste tanta pena. Y es que Buenos Aires cuando llora llora lágrimas de bandoneón, lágrimas de arte.

Nunca vi el cartel que decía "pintura fresca" y medio sin querer queriendo el color de tu fileteado me manchó el corazón tangero.

Tu cafetín fue el confesorio, de los guapos de pura cepa, aquellos que a pesar de guapos, reconocían el corazón sencible destrozado por el amor de una pebeta. Y el tu mozo, por lo general tano, primero te sirvió el café que daba inicio a tu lamento y luego el vino y el sifón que te mantenía en pié.

Tu asfalto lleva la seriagrafía de tacos de percanta, esa que en el rincón del conventillo, de sotamanga te regaló el beso que inició la quimera sempiterna de tu nostalgia.

Buenos Aires, dejáme verte así encandilantemente oscura. Que el corazón amurado me tire la bronca cada vez mis ojos reos no te contemplen. Y que me garúe finito cuando mi locura no me deje pisar tus adoquines.

1 comentario:

Paco dijo...

Grito urbano, corazón tangero!!!
Palpitar en el Buenos Aires antiguo, viviendo esa mezcla de nostalgia, historia, pasiones y mujeres.

En Tucumán, un sitio que se scapo de la maquina del tiempo,
San Martin al 1000, esquina, un bar con billares, mesa viejas, algun tablero de ajedrez, un pinguino de tinto Domingo Hermanos, un sifon de vidrio helado ... y la cruzada de ojos con una colorada de faldas cortas que siempre se sienta en el mismo lugar ...