
Sexo: mujer. Me interesan: hombres. Cuando agrega la fotito de perfil, que sea la mejor producida, no sólo en lo estético de la instantánea. La expresión debe ser la estudiada, la ensayada para la foto pública. Las curvas deben ser acentuadas, la ropa, mejor si tiene escote o deja mostrar las piernas, caderas, y nalgas de la redención.
Nunca viene mal una autofoto tomada con celular brazo arriba para la acentuación pectoral y las gafas de sol abran de ponerle noche hasta a el lunes a media mañana.
Todo, absolutamente todo lo que se publique a de buscar el comentario obsecuente, la adulación no espontánea. La autora para el alimento del ego, el comentarista, para recibir el favor del encuentro.
Es tal el protagonismo que tiene en la vida, que no hay salida sin cámara, no hay fin de semana que no sea publicado aunque todo lo que se registra tiene que ver con los momentos previos al etanol haciendo efecto.
Nunca falta el álbum “pile”, “mardel”, MDQ”, “Sanber”, “Sancle”, “Lastonis”, deja ver la bikini y a la vez el comentario poco creativo, tal como “sos muy linda” cuando en realidad el comentarista pensó “te parto en 24”. (Algunas ya empezaron a mostrar bombachitas).
Si el pibe tiene buen lomo, a “Fotos de perfil”. Incluyen toda la información precisa que hasta determine posición económica. No ha de faltar la instantánea tuerca que muestre el logro no sólo del auto, sino también del “tunning”. De 500 contactos, no más de 20 son varones y aquel que mejor “material” tenga en la friendlist mayor jerarquía habrá de tener.
“¿Hola? ¿Te conozco?”, dice en el chat con ingenuidad premeditada a sabiendas que él mismo fue el que agregó para luego, como indio que orteó al cacique, se haga el que no la conoce.
La “red social” ha batido records de todo tipo. Sin embargo, ni desde que se inventó la pólvora hubo tantos en tan poco tiempo.
La pulsión voyerista en su máxima expresión, y el deseo de trascendencia como punto imperante. Facebook como parte de la vida y como página principal, que se abre apenas después del msn. De hecho, la fotito del msn ya no es tan importante como la del “Face”.
Sirve también para ver qué hace el ex, sirve también para mostrarle al ex “lo bien que se la está pasando”.
Eso sí, cuantos más contactos se tiene, más soledad se siente.
Nunca viene mal una autofoto tomada con celular brazo arriba para la acentuación pectoral y las gafas de sol abran de ponerle noche hasta a el lunes a media mañana.
Todo, absolutamente todo lo que se publique a de buscar el comentario obsecuente, la adulación no espontánea. La autora para el alimento del ego, el comentarista, para recibir el favor del encuentro.
Es tal el protagonismo que tiene en la vida, que no hay salida sin cámara, no hay fin de semana que no sea publicado aunque todo lo que se registra tiene que ver con los momentos previos al etanol haciendo efecto.
Nunca falta el álbum “pile”, “mardel”, MDQ”, “Sanber”, “Sancle”, “Lastonis”, deja ver la bikini y a la vez el comentario poco creativo, tal como “sos muy linda” cuando en realidad el comentarista pensó “te parto en 24”. (Algunas ya empezaron a mostrar bombachitas).
Si el pibe tiene buen lomo, a “Fotos de perfil”. Incluyen toda la información precisa que hasta determine posición económica. No ha de faltar la instantánea tuerca que muestre el logro no sólo del auto, sino también del “tunning”. De 500 contactos, no más de 20 son varones y aquel que mejor “material” tenga en la friendlist mayor jerarquía habrá de tener.
“¿Hola? ¿Te conozco?”, dice en el chat con ingenuidad premeditada a sabiendas que él mismo fue el que agregó para luego, como indio que orteó al cacique, se haga el que no la conoce.
La “red social” ha batido records de todo tipo. Sin embargo, ni desde que se inventó la pólvora hubo tantos en tan poco tiempo.
La pulsión voyerista en su máxima expresión, y el deseo de trascendencia como punto imperante. Facebook como parte de la vida y como página principal, que se abre apenas después del msn. De hecho, la fotito del msn ya no es tan importante como la del “Face”.
Sirve también para ver qué hace el ex, sirve también para mostrarle al ex “lo bien que se la está pasando”.
Eso sí, cuantos más contactos se tiene, más soledad se siente.



