martes, agosto 21, 2007

Síndrome de sábados por la mañana


Sábado 9 AM. Mis ojos se dejan abrir y contemplan el cielorraso. Doy un par de vueltas en la cama hasta que mi cuerpo cansado de estar horizontal se levanta del lecho.
Las cortinas abren paso a una vista verde y húmeda del cerro, mimado con caricias de nubes.
G. cumple años esta noche. Voy a bailar con ella, voy a tomar mucho alcohol y después voy a hacerle el amor como para que no se olvide.
Mámá cose en su taller de costura. Me doy cuenta por el constante ruido de la máquina de coser.
Le lavo algunos platos y vasos que quedaron de la noche anterior, mientras pongo en el fuego la pava. Bandeja de acero inoxidable, mate de madra, bombilla, termo y yerba. Sahumerito de coco. A la mesa.
En el living de mi casa armé todo un microcine. TV de 31 pulgaas, DVD y un equipo de audio con sus altavoces estratégicamente acomodados para el surround. La verdad es que alcancé a armar una importante colección de cd's y dvd's musicales. Hay unos dos mil discos y muchos dvd's que aún no conté.
Allí sentado comienza mi gran día de descanso. Música, mate y más música. Entre canciones le cebo unos amargos a mamá que abrió su puerta de modo de escuchar la música que pongo. La escucho cantar. Rock, folk, jazz, pop, blues y los infaltables tango y folklore.
En medio de eso noto cierta invitación de parte de los músicos proyectados en la pantalla de mi TV así que traigo mi guitarra y me uno a ellos en sus conciertos. Esta mañana toque con Coldplay, Diana Krall, Roger Waters Pink Floyd, con Bersuit Vergarabat, con Clapton, con Queen, Pedro Aznar y con Raly Barrionuevo y La Juntada. Me siento un músico tan versatil...
Los sábados por la mañana son los días más lindos de mi vida. Música, sociego, buenos olores y sabores, la familia, mate y una notebook para plasmar en el lugar que quiera mis impresiones y sentimientos. Soy feliz. Con eso me basta. Claro, algunos dirán que soy mediocre y que me conformo con poco, y se podría responder que sí.
Hoy hay buen humor, por lo menos hasta que llegue ese maldito síndrome de domingos por la tarde, que hoy es nulo, inexistente e inoperante.

5 comentarios:

yo misma dijo...

ahhhhhhhh....me hiciste acordar...a mi tambien me gustaban antes los sabados a la mañana...no recuerdo cuando dejé de disfrutarlos...quizas es que hacia tanto ahora que no estaba en casa, o tambien porque muchas veces salgo los viernes a la noche y entonces el sabado me levanto al mediodia y ya no es lo mismo o quizas sea que por desgracia ultimamente cuando estoy no estoy tan comoda como antes...
ahhhh siempre me encanta leer como te expresas cuando hablas de G me imagino que hasta te brillan los ojitos y todo.
Besos amigo! Gracias por pasarte siempre

Violeta_ dijo...

y sí, no siempre puede el Síndrome de Domingos...decir presente.
Y sí (2do), esos días que decís: "tengo todo por delante... y me quedo acá porque estoy muuy Bien! :D".
Lindo... muy lindo.
Saludos, Juanpi.
(pase por mi blog)

Morgana dijo...

excelente foto.....me sumergí realmente en la imagen...
tu relato es casi un video clip....una postal musical, con luces y sombras perfectas y una maquina de coser de fondo....la definición de un hogar de familia....
soberbio.

LadyinBlack dijo...

Los mejores momentos son esos en los que el tiempo se detiene, y ningún síndrome de domingo por la tarde puede venir a romper.
Y conformarse con poco está muy bien, a veces la felicidad se limita a cosas muy simples, pero de por más especiales para uno mismo.
Muy lindo el relato, saludos!

Janis but not Joplin dijo...

Me gustó este post.Por varios motivos: Sentirse feliz una mañana en casa,con mates y música,jamás podría compararse a un síndrome de conformismo o mediocridad.
Y con planes románticos para la noche.
Además mencionás a tu mamá,y eso como mamá me conmueve.
Quiero esa colección de Cds!!!!!!!!!